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- Todo pasa, pero también queda, p1
- Bierce y su diccionario del diablo, p1
- Capacitación y formación sindical, p1
- Nuestra cosecha de medallas, p1
- ¿Dicen que no se siente la despedida?, p1
- A políticas globales, sindicalismo global, p1
- Contra los contratos colectivos de protección patronal, p1
- Metrosexual, p1
- Barbaridades comunes, p1
- Ecos de Spoon River, p1
- Carta a un zapatero que compuso mal unos zapatos, p1
- Juan José Arreola Zúñiga, p1
Todo pasa, pero también queda
En México decir sindicatos es decir corrupción, venta de plazas, protección de zánganos, enriquecimiento de líderes y lindezas por el estilo. La fama ganada por la inmensa mayoría de sindicatos de nuestro país es, y perdone el lector la redundancia, una fama bien ganada. Pero también es una losa difícil de llevar para organizaciones que, como el Sintrametlife, luchan por fincar su labor en prácticas democráticas, transparencia administrativa y compromiso con los trabajadores. ¿Por qué? Porque a los problemas reales del día a día hay que sumar la lucha contra los prejuicios. No se trata sin embargo de estarse quejando, sino de tomar medidas para salvaguardar los principios quenos distinguen, pues peligros hay y muchos.
Ya la realidad nacional nos muestra que existe un inadmisible 90% de contratos colectivos de “protección” patronal cuyos trabajadores no eligen ni conocen a su supuesto “líder” y mucho menos saben que existe un contrato firmado a espaldas de ellos, además de que hay dirigentes que son electos y no siempre guardan un compromiso con sus representados y, más aún, buscan el cargo para cumplir propósitos personales o de intereses inconfesados.
Contra estos riesgos no hay nada como, primero, una comunidad atenta y bien informada, y, segundo, la institucionalización de la democracia, de modo que ésta no dependa de un líder o de un grupo de líderes, pues ya se sabe que “los hombres pasan y lo que queda son las instituciones”. Tenemos que institucionalizar las buenas prácticas democráticas y en este sentido corren muchos de los esfuerzos del Sintrametlife, uno de los cuales es el curso de formación sindical que próximamente habrá de convocar a todos aquellos compañeros interesados no sólo en ampliar su cultura sindical sino también en formar parte del comité ejecutivo que relevará a quienes hoy conducen nuestra organización gremial. Tenemos el mecanismo para que nuestros próximos representantes sean los mejores, pero esto no sucederá si nos ganan ya no los referidos prejuicios cuanto el desinterés o la apatía.
Bierce y su diccionario del diablo
Aunque Ambrose Bierce no creía en los diccionarios, elaboró uno que le quedó muy bien. Decimos “muy bien” cuando deberíamos decir “muy rico” pues el resultado contiene la mezcla de sabores propios de los buenos platillos. A reserva de lo que usted opine, El diccionario del diablo tiene sal, pero a la vez es dulce, picante y, a ratos, bien amargo. El señor Bierce, escritor estadounidense de gran prestigio, desapareció en México en tiempos de la Revolución (un rumor asegura que murió entre las tropas villistas), pero por ahora de su memoria sólo tomaremos, para acompañar estas páginas, algunas definiciones de su maravilloso Diccionario. ¿Le parece bien, lector, que comencemos con la palabra

A liderear se aprende
Capacitación y formación sindical
La formación sindical fue tema de serio análisis y discusión entre los delegados que asistieron al Quinto Congreso de Delegados del Sintrametlife, realizado del 22 al 25 de noviembre del año pasado en Cancún.
En ese congreso se trataron temas como la vida interna y externa del sindicato, aspectos trascendentes como la toma de decisiones, la próxima renovación de la dirigencia sindical (que tal vez considere la integración de dos generaciones), la continuidad del Sintrametlife como organización democrática, transparente, libre e independiente, el compromiso de seguir fomentando los principios y valores que le dieron origen, así como fortalecer en los afiliados la identidad y el orgullo de pertenencia.
A ese respecto, los delegados consideraron que era necesario contar con una herramienta de formación y educación sindical, y en esa línea, ya en la conclusión de los trabajos del congreso, acordaron la organización de jornadas de formación sindical intensivas y periódicas.
Para dar cumplimiento a este acuerdo, el Comité Ejecutivo, con el apoyo y asesoría de especialistas, trabaja en la elaboración de un programa de formación sindical, un curso de enseñanza dinámico, interactivo y aún divertido que aborde temas de interés general y específicos en materia laboral, jurídica, fiscal, de procesos electorales (la elección de comité ejecutivo es una de las tareas más serias en toda organización democrática), Contrato Colectivo de Trabajo, Estatutos, elaboración de publicaciones y medios de comunicación sindical, técnicas de negociación, historia del sindicalismo en México y del Sintrametlife en particular, neoliberalismo, globalización, nuevas formas de organización del trabajo, y un largo etcétera. Por si fuera poco, además del ya de por sí interesante contenido. No sobra decir que la calidad de los expositores será de excelencia académica, pues ya se sabe que el Sintrametlife no se anda con medias tintas.
Se espera que el programa quede listo en septiembre y presentarlo de inmediato a la reunión de delegados para su aprobación y difusión, de modo que a finales de octubre del año en curso pueda escucharse la voz de arranque.
En sus inicios este programa está destinado a los delegados quienes tienen el compromiso y la responsabilidad de trabajar en bien de la armonía laboral en nuestra empresa y en la búsqueda del sindicalismo honesto que México requiere, quizá seas un buen candidato a formar parte del próximo comité ejecutivo del Sintrametlife. ¿Por qué no?

Derivado del pliego de peticiones que el Sintrametlife presentó a la empresa con motivo de la revisión del contrato colectivo se incluyo la necesidad de otorgar créditos vía Fonacot para los trabajadores.
Las autoridades de la empresa ofrecieron gestionar convenios con casas comerciales e instituciones bancarias que otorgaran créditos a tasas preferenciales para los trabajadores de Metlife.
Finalmente, la primera respuesta llegó el 7 de agosto, fecha en la que se llevó a cabo el Coctel del Crédito Metlife-Banamex, en el que se dieron a conocer las diferentes opciones de crédito que esta institución bancaria ofrece a los trabajadores de Metlife.
En un ambiente cordial, nuestro anfitrión bancario y su equipo de ejecutivos se mostraron dispuestos a orientar y atender las necesidades de crédito personal. En la reunión, celebrada en la sucursal Palmas de Banamex, también participaron promotores de agencias automotrices y desarrolladores de vivienda. Hay que mencionar que por lo que toca a los trabajadores la asistencia no fue la esperada; aun así, la propuesta de crédito recibió el banderazo de salida.
Posteriormente la gestión de afiliación al Fonacot, por su parte, se concretó también en septiembre. La empresa dió a conocer la política con que operará esta opción de crédito. Y en este sentido, el sindicato ha solicitado pláticas informativas sobre su amplia gama de créditos y los requisitos o procedimientos a seguir para recibirlos. Seguiremos informando.
Justas deportivas
Nuestra cosecha de medallas
Bien pudiéramos decir que los dos meses pasados fueron para Metlife una fiesta deportiva, pues participamos en los Juegos Bancarios, el Torneo de la Amistad en Oaxtepec, la II Carrera de la Democracia organizada por la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y, con nuestro equipo de futbol, el 57 aniversario del Sindicato de Telefonistas.
Con gusto podemos destacar lo logrado en los XLII Juegos Bancarios, pues aquí sí que estuvo buena la cosecha de medallas. Ésta empezó con aires musicales, pues Flor Araceli Cantón hizo honor a su apellido y ganó la plata en ¿interpretación?. En boliche, en la modalidad de ternas, Guillermina Márquez, Margarita Moreno y Verónica Martín también se hicieron de la plata, pero no conformes con ello, en la modalidad de quintetas, Janira Cruz, Margarita Moreno, Mercedes Saucedo, Mónica Gutiérrez y Verónica Martín se trajeron el oro. Sandra Cabrera nos dio bronce en atletismo, y en esta misma disciplina Arturo Pico ganó tres de plata. En natación, María de Lourdes García hizo un loable esfuerzo para traerse la medalla de bronce, disciplina en la que también obtuvimos plata y bronce con Alfonso Rodríguez, dos bronces con Miguel Vera y dos platas Mario Romano. Mención especial merece Gabriel Hernández, un auténtico tritón que se trajo a casa, él solito, nada menos que seis de oro. Disciplina, coraje, determinación. Dos meses de fiesta deportiva que sin duda quedarán en la memoria, a lo cual contribuimos con estas imágenes para disfrute de participantes y lectores.

Juan José Valdés Lacarriere
¿Dicen que no se siente la despedida?

Ingresó a Aseguradora Hidalgo en abril de 1973. En 1982, ya jefe del Departamento de Reaseguro, y con motivo de la nacionalización de la banca y la sindicalización de los empleados bancarios y de seguros, participó en la primera elección de un comité sindical. En esa ocasión quedó como responsable de la cartera de Finanzas por el periodo 1982-1985. En su calidad de integrante del primer sindicato de la aseguradora, fue uno de los testigos privilegiados de la firma de nuestro primer Contrato Colectivo de Trabajo.
Juan José nació en Tapachula, Chiapas, el 28 de mayo de 1948. Hijo de María Lacarriere Lozada y -del capitán 2do. de infantería Enrique Valdés Muñoz, es el menor de nueve hermanas y tres varones. A los 31 años se casó con Susana María Cristina Bojorquez Figueroa, con quien ha visto crecer a Carlos Alberto, Claudia Giovana, Susana y Mariana. Hoy en día es asimismo feliz abuelo de Stephanie y Nicole. Su paladar es de gusto popular, pues lo que más le gusta son las cazuelas con choriqueso. Estudiante de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, hace suyo el lema “desde la cuna hasta el cajón, puma de corazón”.
Juanito, como le conocemos en el gremio, es aficionado a ver programas de Historia Universal, libros de contenido fiscal, laboral y administración. Ahhh! y qué decir del baile que es otra de sus pasiones, y rodeado de mujeres en su familia, se define defensor del derecho de la mujer a una vida libre de violencia.
Su trayectoria sindical vivió sin duda altibajos. En 1986 es despedido de la compañía por cuestionar prácticas “charriles” del comité ejecutivo en turno, un grupo que meses más tarde sería destituido por la base trabajadora.
Así, en junio de 1994, Juanito reingresa a Hidalgo, específicamente al área de Servicios Administrativos. En agosto de 1998, invitado junto con otros ocho compañeros a formar parte de un nuevo comité sindical, queda a cargo de la Secretaría General Adjunta, cartera que desempeñó hasta este 31 de agosto, fecha que marca el arranque de un ilusionante proyecto familiar que venía trabajando desde hace algún tiempo.
Juan José Valdés Lacarriere, uno de los más destacados miembros del Sintrametlife, nos deja un gran legado de aportaciones al sindicalismo democrático. Un hombre capaz e inteligente, que ha puesto sus energías y conocimientos al servicio de sus compañeros, un trabajador comprometido con el mejoramiento de las condiciones laborales en nuestra empresa. Hoy se retira para emprender un nuevo proyecto de vida, y a nosotros, en el Comité Ejecutivo, nos queda desearle el mayor de los éxitos, como también nos queda el íntimo privilegio de sabernos sus amigos.
Robin Alexander visita al Sintrametlife
A políticas globales, sindicalismo global
Sorpresiva y agradable visita fue la que recibió el Sintrametlife el pasado 27 de agosto. Robin Alexander, Directora de Asuntos de Trabajo Internacional del Sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica, Radio y Maquinaria de Estados Unidos, mejor conocido como United Electrical (UE), hizo acto de presencia en nuestras oficinas y conversó por espacio de dos horas con los integrantes del Comité Ejecutivo. Ella vino a México para participar en el Encuentro Sindical Internacional que el sábado 25 de ese mes organizó el Frente Auténtico del Trabajo (FAT).
Las políticas laborales que aplican las empresas transnacionales —explica— son las mismas para mexicanos, estadounidenses, latinoamericanos, etc., y ante ello las organizaciones sindicales debemos cerrar filas, es decir, tejer y construir acercamientos que nos permitan conocer el trato que dan esas empresas a los trabajadores en los países en que se instalan, y si es necesario enfrentar una injusticia, poderlo hacer de manera global y organizada.
Comenta que los trabajadores estadounidenses también están siendo afectados por esas políticas laborales que en realidad son una y la misma receta en todas partes.
“En materia de derechos, el trabajador norteamericano ha estado en lucha permanente”, dice. Sonriente, nos confiesa que quiso aprovechar la oportunidad de saludarnos, conocer nuestras oficinas y refrendarnos que la UE sigue interesada en estrechar aún más los lazos de amistad entre nuestros sindicatos, así como mantener intercambios solidarios e informativos (por ejemplo, al anunciarle nuestro proyecto de formación sindical, amablemente aceptó compartirnos sus conocimientos y experiencia para tratar el tema de las relaciones exteriores en sindicatos).
Y concluye: “Los trabajadores organizados queremos, debemos y podemos globalizar la lucha por mejores condiciones de vida".
Campaña internacional
Contra los contratos colectivos de protección patronal

El cáncer de los contratos de protección ha trascendido fronteras: en Costa Rica y en Colombia, la patronal ha empezado a promover la simulación laboral siguiendo el nefasto modelo mexicano de corrupción sindical y empresarial.
En México, más de 90 por ciento de los contratos colectivos son firmados sin el conocimiento de los trabajadores; más aún, antes de que una empresa opere legalmente en el país, antes incluso de que haya un solo trabajador contratado, los empresarios ya escogieron el sindicato que controlará a los trabajadores de su empresa y, en asociación con el sindicato charro de su preferencia, establecen las condiciones de trabajo para los futuros trabajadores.
La Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), junto con sindicatos internacionales del transporte, telecomunicaciones, construcción, entre otros, se coordinaron con la Unión Nacional de los Trabajadores (UNT) para el lanzamiento de esta campaña, a la cual han respondido organizaciones no gubernamentales y civiles, como el CEREAL* y la Red de Abogados Laboralistas, para impulsar en México una serie de investigaciones y acciones contra esta forma de corrupción.
En el inicio de la campaña, donde se presentó un primer informe en formato de libro, se confirmó que en México nueve de cada diez contratos colectivos son de protección patronal. Estos contratos aparecen en todas las ramas de la industria y los servicios del país; incluso, en las compañías aseguradoras se da, salvo la honrosa excepción de MetLife. Asimismo, en el sector de la aeronáutica, todas las nuevas aerolíneas —como Interjet, o Volaris, — ostentan contratos de protección con las consecuentes pésimas condiciones laborales.
Con esta campaña se espera incidir en todos los espacios del mundo del trabajo para transformar la simulación laboral en una verdadera participación democrática de las relaciones laborales, condición necesaria para establecer mecanismos de productividad y modernización de los procesos de trabajo en el mundo globalizado.
Se está trabajando con organizaciones no gubernamentales que observan el comportamiento de empresas y sindicatos. Se trabaja también con cabildeo en las cámaras legislativas para sensibilizar a senadores y diputados respecto a este problema que, no sobra decirlo, es una práctica perfectamente legal en el marco jurídico laboral de nuestro país. Un grupo de investigadores de la UNAM, FLACSO** y UAM está desarrollando investigaciones al respecto. Digamos también que algunas centrales sindicales, participan de estas prácticas al grado de anunciar en Internet la venta de sus contratos de protección.
* Centro de reflexión y acción laboral.
** Facultad Latinoamenricana de Ciencias Sociales.
Qué decimos cuando decimos...
Metrosexual
La palabra no alude, ni de lejos, a un superdotado en el arte de amar. El componente “metro” se refiere a la metrópolis (toda ciudad principal). En estas ciudades del mundo, que reúnen los trabajos mejor pagados con las mejores estéticas, gimnasios, tiendas y clubes, la imagen personal se vende cara. Así, el metrosexual es un ciudadano joven, económicamente exitoso y sin ningún rubor por gastar lo que sea en un arreglo personal que le acarrea buenos dividendos (aparte de que seguramente le gusta). Que sea gay, hetero o bisexual no viene al caso. El mejor ejemplo en el mundo es el futbolista David Beckham; el mejor ejemplo en MetLife es:
La palabra metrosexual no aparece aún en el diccionario de la Real Academia Española, y en parte a esto se deben las confusiones en su uso. La Wikipedia (enciclopedia en Internet construida por ciudadanos) refiere una definición curiosa no por la precisión sino por lo que relata:
Roderick Palazuelos, un productor de espectáculos, considera la metrosexualidad una forma desarrollada de egolatría (culto y veneración que una persona se profesa a sí misma) y pone de ejemplo a su propio padre: “A mi padre le interesaba más cómo se veía en el espejo que cómo poder salir adelante en nuestra difícil situación económica. En momentos parecía más importante para él ir a bailar con las damas a la Ciudadela que saber de las carencias que prevalecían en casa, ya que a veces faltaba la comida, el gasto y hasta la ropa para la familia, pero nunca faltaba un buen perfume masculino, un traje de marca de prestigio o una corbata, todos de marcas originales: Chanel, Carolina Herrera, Hugo Boss o Cartier.
Barbaridades comunes
En el habla común se dicen muchas burradas a las que sólo hay que leer dos veces para entender que lo son...
“Pero sin embargo” Pero y sin embargo significan lo mismo.
“En base a” Si una idea se apoya en algo, debemos decir con base en o sobre la base de.
“A nivel de” Es una expresión que corresponde a una escala, de ahí que sea correcto decir “a nivel del mar”, pero no “a nivel de los directores había inquietud” (entre los directores había…).
“De acuerdo a” Uno está de acuerdo con algo y no de acuerdo a algo.
Ecos de Spoon River
Elsa Wertman
Yo era una campesina que emigró de Alemania, robusta, alegre, sonrosada, de ojos azules.
Fui sirvienta en la casa de Thomas Greene.
Un día de verano, cuando no estaba su mujer, Greene entró en la cocina, me abrazó y me besó en el cuello.
Intenté rechazarlo
pero después ninguno de los dos pareció darse cuenta de lo que hacía.
Y lloré por lo que iba a ser de mí y continué llorando
al ver que mi secreto era notorio.
La señora Greene me dijo que estaba al tanto pero no haría nada en mi contra.
Mujer estéril,
se hallaba bien dispuesta a la adopción.
(Su esposo le obsequió una granja para aquietarla.)
Se recluyó en su cuarto
y difundió rumores de embarazo
y todo salió bien y nació el niño.
Conmigo se portaron muy amables.
Más tarde me casé con Gus Werthman
y pasaron los años.
Pero en los mítines políticos,
cuando aquellos sentados junto a mí
pensaban que la elocuencia de Hamilton Greene
me hacía derramar lágrimas,
erraban por completo:
¡No! Yo quería gritarles:
¡Es mi hijo, es mi hijo!
Hamilton Greene
Fui hijo único
de Frances Harris, de Virginia,
y Thomas Greene, de Kentucky,
ambos de honrado e impecable linaje.
A ellos les debo cuanto llegué a ser:
juez, representante en el Congreso, líder político.
De mi madre heredé la vivacidad,
el talento, el don de la palabra;
de mi padre, la voluntad, la lógica, el buen juicio.
Reciban ellos todos los honores
por los servicios que presté en mi pueblo.
Edgar Lee Masters, Spoon River Anthology, 1915. (trad. de José Emilio Pacheco).

Carta a un zapatero que compuso mal unos zapatos
Juan José Arreola

Estimable señor:
Como he pagado a usted tranquilamente el dinero que me cobró por reparar mis zapatos, le va a extrañar sin duda la carta que me veo precisado a dirigirle.
En un principio no me di cuenta del desastre ocurrido.
Recibí mis zapatos muy contento, asegurándoles una larga vida, satisfecho por la economía que acababa de realizar: por unos cuantos pesos, un nuevo par de calzado. (Éstas fueron precisamente sus palabras y puedo repetirlas.)
Pero mi entusiasmo se acabó muy pronto. Llegado a casa examiné detenidamente mis zapatos. Los encontré un poco deformes, un tanto duros y resecos. No quise conceder mayor importancia a esta metamorfosis. Soy razonable. Unos zapatos remontados tienen algo de extraño, ofrecen una nueva fisonomía, casi siempre deprimente.
Aquí es preciso recordar que mis zapatos no se hallaban completamente arruinados. Usted mismo les dedicó frases elogiosas por la calidad de sus materiales y por su perfecta hechura. Hasta puso muy alto su marca de fábrica. Me prometió, en suma, un calzado flamante.
Pues bien: no pude esperar hasta el día siguiente y me descalcé para comprobar sus promesas. Y aquí estoy, con los pies doloridos, dirigiendo a usted una carta, en lugar de transferirle las palabras violentas que suscitaron mis esfuerzos infructuosos.
Mis pies no pudieron entrar en los zapatos. Como los de todas las personas, mis pies están hechos de una materia blanda y sensible. Me encontré ante unos zapatos de hierro. No sé cómo ni con qué artes se las arregló usted para dejar mis zapatos inservibles. Allí están, en un rincón, guiñándome burlonamente con sus puntas torcidas.
Cuando todos mis esfuerzos fallaron, me puse a considerar cuidadosamente el trabajo que usted había realizado. Debo advertir a usted que carezco de toda instrucción en materia de calzado. Lo único que sé es que hay zapatos que me han hecho sufrir, y otros, en cambio, que recuerdo con ternura: así de suaves y flexibles eran.
Los que le di a componer eran unos zapatos admirables que me habían servido fielmente durante muchos meses. Mis pies se hallaban en ellos como pez en el agua. Más que zapatos, parecían ser parte de mi propio cuerpo, una especie de envoltura protectora que daba a mi paso firmeza y seguridad. Su piel era en realidad una piel mía, saludable y resistente. Sólo que daban ya muestras de fatiga. Las suelas sobre todo: unos amplios y profundos adelgazamientos me hicieron ver que los zapatos se iban haciendo extraños a mi persona, que se acababan. Cuando se los llevé a usted, iban ya a dejar ver los calcetines.
También habría que decir algo acerca de los tacones: piso defectuosamente, y los tacones mostraban huellas demasiado claras de este antiguo vicio que no he podido corregir.
Quise, con espíritu ambicioso, prolongar la vida de mis zapatos. Esta ambición no me parece censurable: al contrario, es señal de modestia y entraña una cierta humildad. En vez de tirar mis zapatos, estuve dispuesto a usarlos durante una segunda época, menos brillante y lujosa que la primera. Además, esta costumbre que tenemos las personas modestas de renovar el calzado es, si no me equivoco, el modus vivendi de las personas como usted.
Debo decir que del examen que practiqué a su trabajo de reparación he sacado muy feas conclusiones. Por ejemplo, la de que usted no ama su oficio. Si usted, dejando aparte todo resentimiento, viene a mi casa y se pone a contemplar mis zapatos, ha de darme toda la razón. Mire usted qué costuras: ni un ciego podía haberlas hecho tan mal. La piel está cortada con inexplicable descuido: los bordes de las suelas son irregulares y ofrecen peligrosas aristas.
Con toda seguridad, usted carece de hormas en su taller, pues mis zapatos ofrecen un aspecto indefinible. Recuerde usted, gastados y todo, conservaban ciertas líneas estéticas. Y ahora… Pero introduzca usted su mano dentro de ellos. Palpará usted una caverna siniestra. El pie tendrá que transformarse en reptil para entrar. Y de pronto un tope; algo así como un quicio de cemento poco antes de llegar a la punta. ¿Es posible? Mis pies, señor zapatero, tienen forma de pies, son como los suyos, si es que acaso usted tiene extremidades humanas.
Pero basta ya. Le decía que usted no le tiene amor a su oficio y es cierto. Es también muy triste para usted y peligroso para sus clientes, que por cierto no tienen dinero para derrochar.
A propósito: no hablo movido por el interés. Soy pobre pero no soy mezquino. Esta carta no intenta abonarse la cantidad que yo le pagué por su obra de destrucción, nada de eso. Le escribo sencillamente para exhortarle a amar su propio trabajo. Le cuento la tragedia de mis zapatos para infundirle respeto por ese oficio que la vida ha puesto en sus manos; por ese oficio que usted aprendió con alegría en un día de juventud… perdón: usted es todavía joven. Cuando menos, tiene tiempo para volver a comenzar, si es que ya olvidó cómo se repara un par de calzado.
Nos hacen falta buenos artesanos, que vuelvan a ser los de antes, que no trabajen solamente para obtener el dinero de los clientes, sino para poner en práctica las sagradas leyes del trabajo. Esas leyes que han quedado irremisiblemente burladas en mis zapatos.
Quisiera hablarle del artesano de mi pueblo, que remendó con dedicación y esmero mis zapatos infantiles. Pero esta carta no debe catequizar a usted con ejemplos.
Sólo quiero decirle una cosa: si usted, en vez de irritarse, siente que algo nace en su corazón y llega como un reproche hasta sus manos, venga a mi casa y recoja mis zapatos, intente en ellos una segunda operación, y todas las cosas quedarán en su sitio.
Yo le prometo que si mis pies logran entrar en los zapatos, le escribiré una hermosa carta de gratitud, presentándolo en ella como hombre cumplido y modelo de artesanos.
Soy sinceramente su servidor.
Juan José Arreola, Estas páginas mías (Antología), México, Fondo de Cultura Económica, 1985
Juan José Arreola Zúñiga
. Figura clave de las letras mexicanas, nace en Zapotlán el Grande, Jalisco (Ciudad Guzmán), el 21 de septiembre de 1918 y muere en Guadalajara, Jalisco, el 3 de diciembre del 2001. Académico y editor mexicano, es uno de los escritores más reconocidos en el ámbito internacional no sólo por su peculiar sentido del humor y su habilidad para borrar las fronteras entre la realidad y la fantasía, sino también por la precisión de sus metáforas.
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